Lume Blog

Desconexión corporal: qué es, por qué pasa y cómo volver a sentir tu cuerpo

Desconexión corporal: qué es y cómo se controla

Si vamos a la definición, la desconexión corporal, se trata de de un estado en el cual perdemos la consciencia sobre nuestro propio cuerpo; suele relacionarse con un mecanismo de defensa ante el estrés o algún tipo de trauma.

Es una sensación como que vas por la vida «apagada». Presente físicamente pero alejada de tu mundo interior y de tu mente. Parece como que las emociones están «anestesiadas o desconectadas». Esto en psicología también se llama disociación corporal.

¿Qué es la desconexión corporal o disociación corporal? Explicación fácil

Una disociación corporal  es una manera que tiene nuestra mente y nuestro cuerpo de protegernos ante un gran trauma o situación de estrés. Una citación, un recuerdo o un trauma fuerte que nos genera estrés prolongado, nuestro cuerpo activa este sistema de defensa y «nos salva» de esa experiencia abrumadora…

No es una falla. Es una respuesta inteligente de nuestro sistema fisiológico, un acto de supervivencia para decirte algo así…

«Ok, esto que estás viviendo es demasiado fuerte. Mejor vamos a tomar distancia…¿ok?»

El problema es que con el paso del tiempo, luego de esta experiencia, nos damos cuenta (en el mejor de los casos) que sólo estamos habitando nuestro cuerpo pero ya no lo sentimos…

Pero ¿qué sucede cuando vivimos desconectadas de nuestro cuerpo y aisladas de la realidad? ¿Cómo volvemos a sentirnos nosotras mismas?

Vivimos en una sociedad subestima demasiado las emociones y los sentimientos. Pero nuestro cuerpo no. Nuestro cuerpo no se calla. Nos protege. Pero a veces esa sensación «de alerta» que nos genera nuestro propio sistema se prolonga demasiado. De pronto lo que era un «acto de supervivencia» se transforma en nuestra forma de vivir. 

Entonces estamos ausentes…demasiado tiempo. Y si no hacemos nada al respecto, eso tampoco es bueno.

Cuáles son las causas de la desconexión corporal y cómo salir de ese estado

Como ya dijimos anteriormente, no es un fallo, no es una debilidad o incapacidad. Es una manera que tiene nuestro cuerpo y nuestra mente de «mantenernos a salvo».

Como ya dijimos anteriormente, no es un fallo, una debilidad o una incapacidad. Es una manera que tienen nuestro cuerpo y nuestra mente de «mantenernos a salvo».

Pero ¿qué provoca esta desconexión corporal? Y, más importante aún, ¿cómo podemos reconocer si llevamos demasiado tiempo viviendo desconectadas de nuestro cuerpo?

Causas frecuentes de la desconexión corporal

Aunque cada mujer vive este proceso de manera diferente, existen algunas situaciones que pueden favorecer la desconexión corporal. Según el sitio web FisioOnline podemos plantear las siguientes:

  • Experiencias traumáticas o altamente estresantes. Cuando atravesamos situaciones que nos desbordan emocionalmente, el cuerpo puede «apagar» ciertas sensaciones para ayudarnos a seguir adelante.
  • Emociones intensas que no pudieron expresarse. El miedo, la tristeza, la vergüenza o la angustia sostenida pueden generar un distanciamiento progresivo de «lo que estamos viviendo y sintiendo en el ahora». El interruptor de nuestros sentimientos parece anulado…
  • Estados prolongados de alerta o supervivencia. Vivir durante mucho tiempo bajo presión, conflictos constantes o incertidumbre puede hacer que la mente se enfoque en sobrevivir y deje de prestar atención a las señales del cuerpo. La vida diaria parece siempre en segundo plano.
  • Aprender a ignorar las propias necesidades. Algunas personas crecieron en entornos donde expresar emociones o escuchar las necesidades corporales no era seguro o no era valorado. Cuando esto nunca fué «planteado o pensado» durante la infancia es muy común que esas personas les cueste identificar las alertas. Simplemente se cierra y piensa que eso es lo normal, su vida…
  • Mecanismos de protección desarrollados con el tiempo. En ocasiones, desconectarse del cuerpo fue una estrategia útil para atravesar momentos difíciles. El problema aparece cuando esa respuesta permanece activa incluso cuando el peligro ya pasó.

Pero la buena noticia es que el cuerpo no se olvida de nosotras. Así como nos protege, también tiene memoria y quiere ayudarnos. Por eso se expresa como puedo y no se calla…

¿Lo estamos escuchando?

El camino para volver a sentir nuestro cuerpo y nuestras emociones

Como ya dijimos, ¡nuestro cuerpo no nos olvida! Pero nosotras tenemos que ayudar en este proceso de recuperación. La desconexión corporal, olvidarnos de sentir, de expresarnos, de llorar, de hablar…nos lleva poco a poco a una zona que no es saludable para nuestra mente y nuestro cuerpo.

Cuando esta sensación de desconexión se vuelve frecuente, intensa o interfiere con nuestra vida diaria, puede relacionarse con fenómenos conocidos como despersonalización. Por eso es importante prestar atención a estas señales y buscar ayuda profesional si sentimos que ya no podemos volver a conectar con nosotras mismas.

Algunas investigaciones científicas sugieren que el trauma puede alejarnos de las señales que nuestro propio cuerpo intenta decirnos. A veces dejamos de notar el cansancio, la tensión, el estrés o incluso nuestras emociones. Por eso, reconectar con el cuerpo no significa «hacer más» o intentar arreglar algo. No. Se trata de volver a escuchar aquello que siempre estuvo ahí intentando hablar con nosotras.

Por eso si pudiste volver a escucharte, ¡es una excelente noticia! Si ya pudiste notarlo y pediste ayuda, tu camino al éxito y a reencontrarte con vos misma es prácticamente un hecho…✨ ¡Y eso te tiene que poner contenta!

Aquí te proponemos algunas herramientas muy interesantes y una checklist para que le prestes atención a tu mundo interior y a lo que estás sintiendo:

  • Prestarle atención a tu cuerpo: ¿dónde siento tensión o dolores? ¿En dónde no siento nada? No te juzgues, sólo pensalo…
  • Hacer pausas durante el día y preguntarte: ¿cómo estoy sentada? ¿Estoy respirando bien o estoy agitada? ¿Estoy contracturada? ¿Cuánto hace que no corto con mi trabajo? ¿Es buena idea salir a caminar o ir al gym?
  • Si decides hacer ejercicio, disfrútalo de principio a fin. Si decidiste salir a caminar, no te juzgues. Si decidiste ir al gym y cortar la rutina de trabajo, no pienses que «estás perdiendo el tiempo», disfrutalo. Es una inversión, no una pérdida.
  • Usar la respiración como puente antes del ejercicio: es una buena idea antes de salir, relajarte con algún ejercicio de respiración. Simple. Por ejemplo, inhalar en cinco segundos, retener diez segundos (escuchá los sonidos) y exhalar en siete. Tan simple como eso. Repetirlo al menos tres o cuatro veces. Luego te vas renovada a hacer deporte.
  • Tomar una ducha rápido luego de hacer ejercicios. A nivel fisiológico es una caricia al alma. Muchas personas deciden hacerlo en el mismo gimnasio. Pero si no, lo puedes hacer inmediatamente luego de llegar a tu hogar. 

Cuando vuelvas al trabajo, luego de hacer esta rutina, piensa en cómo estabas antes y cómo te sientes ahora…¿valió la pena?

Reflexionemos juntas: volver a sentir también es una forma de sanar

Durante mucho tiempo creías que estabas rota, cuando en realidad tu cuerpo estaba haciendo todo lo posible para protegerte

La desconexión corporal no es una señal de debilidad, sino la evidencia de que tu sistema de supervivencia hizo su trabajo cuando más lo necesitabas. 

¿No es maravilloso?

Pero quizás hoy ya no estés en aquel lugar. Quizás el peligro pasó y tu cuerpo está intentando decirte que es momento de volver. Volver a sentir. Volver a escucharte. Volver a habitarte.

Lo hermoso es darnos cuenta al final que tu cuerpo no es tu enemigo. Es tu hogar.

Te recomiendo el siguiente artículo. Es imposible no recomendarlo si llegaste hasta acá:

TRAUMAS EN EL CUERPO: CÓMO COMENZAR A SANAR

Y no te olvides que con nuestra app siempre tienes compañía…

DESCARGAR LUME APP 

Y recuerda…

✨ No busques el brillo afuera. Tu cuerpo ya lo tiene. ✨