Lume empezó con una pregunta: ¿cómo es que me cuesta hacer lo que digo que quiero hacer?
Me fui dando cuenta que muchas veces lo que decimos que queremos no siempre es lo que, en el fondo, necesitamos. Vivimos en un mundo que nos pide optimizarnos y ser siempre una «mejor version». Entre exigencias y cansancio, podemos pasar años construyendo o buscando un lugar en el mundo negando, apagando, y silenciando el propio mundo interior.
Mis dificultades con la ansiedad, mis tropiezos en búsqueda de sentido y alegría, me llevaron a cultivar prácticas para volver a «mí misma».
Creé Lume con ganas de compartir y seguir explorando: ¿qué nos devuelve al cuerpo? ¿qué nos ayuda a tener más autonomía y conectar con nuestra sensibilidad?
La luciérnaga es el símbolo de esa luz interior, y que a veces otras luces más brillantes opacan.
Cuando nos detenemos, aparece.