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La presión de sentirnos bien existe

Es prácticamente automático cuando nos preguntan «cómo nos sentimos» de responder con un raquítico «bien». Contestamos sin pensar, sin escudriño interior, casi por obligación. ¿Es obligación sentirnos bien acaso?  ¿Está bien no sentirnos bien todo el tiempo? ¿Es lo mismo felicidad que bienestar?

Hay diversos estudios que vamos a repasar en este artículo que nos indican, sobre todo en mujeres jóvenes, que sienten la obligación de responder que «se sienten bien» cuando en realidad eso no es cierto. Tienen prohibido decir que se «sienten mal». La presión social de sentirnos bien siempre, es un arma tan silenciosa como peligrosa. Y no sólo para los jóvenes… 

Si no escuchamos nuestro cuerpo, si no atendemos nuestras emociones, nuestras dudas, los sentimientos que nos quitan el sueño por el sólo hecho de «no hablar o decir realmente lo que nos pasa», todo eso, se transforma en un combo explosivo para nuestro mundo interior. No debemos sorprendernos si luego llega la culpa, la angustia, la ansiedad o incluso la depresión.

¿Está bien sentirse mal a veces? Quizá sea una de las preguntas más importantes en lo que a bienestar emocional se trata.

¿Lo aprendemos juntas?

Foto de Transly Translation Agency en Unsplash
Sentirse mal tiene mala prensa: pero es necesario

Sentirse bien todo el tiempo no es para nada realista. De hecho necesitamos nuestros momentos «para sentirnos mal». ¿Suena raro?

Es que el ser humano inevitablemente pasará por angustias, ansiedades, incertidumbre, pérdidas y tristezas. Y por cuestiones psicológicas, fisiológicas y hasta del alma, de nuestro mundo interior…necesitamos llorar.

Lo importante es entender que las «emociones que la sociedad considera negativas» como por ejemplo la culpa, el miedo, la tristeza…son realmente necesarias y por algo llegan a nuestra vida. Lo que tiene que suceder es que no deben «dominar nuestra vida». Si sos una mujer que sigue habitualmente nuestro blog, ya dijimos en un artículo anterior que las emociones son buenas consejeras pero pésimas dueñas. Este es un concepto hermoso que encuadra perfecto con la actitud que debemos tomar como mujeres; cuando hay momentos difíciles que debemos afrontar. 

La sociedad nos quiere imponer que debemos estar contentas, felices y sonrientes la mayor parte del tiempo. Pero no es así. No escuchar lo que nos está sucediendo puede ser un error garrafal. Tenemos que respetar nuestro mundo interior…

“Cuando dejamos de escuchar lo que nos pasa empezamos a  construir máscaras para la sociedad, personajes forzados por el simple hecho de encajar”

Permitirnos llorar o hablar con alguien cuando realmente lo necesitamos es respetarnos, es valorarnos, es cuidarnos, es querernos…

A veces cuando el dolor emerge, hablar es empezar a ganar. Es escucharnos primero para luego ser escuchadas.

Según «Raquel Rodriguez» (Psiquion, 2020) psicóloga, menciona que las personas que están alegres todo el tiempo sin escuchar su mundo interior; pueden tener efectos contraproducentes e inesperados. Lo que ella llama «la alegría eterna, la alegría patológica» puede convertirse en síntomas repentinos que llegan a nuestra vida y muchas veces no sabemos manejar porque no encontramos una explicación aparente. Por ejemplo:

  • fugas de ideas
  • verborragia
  • hiperactividad
  • irritabilidad
  • imprudencia

Y esto sin mencionar lo que ya dijimos anteriormente cuando no escuchamos nuestro mundo interior. Los repasamos igual:

  • preocupaciones
  • incertidumbre
  • ansiedad
  • estrés
  • angustia
  • depresión

En definitiva, «no estar bien» por momentos, simplemente es necesario. Significa respetar lo que nos pasa, lo que estamos viviendo. La clave es escucharlo, vivirlo y luego tomar decisiones importantes para seguir adelante.

La mejor etapa de nuestra vida llega después escucharnos

«Sentir es un acto natural de la vida». Y escucharnos a nosotras mismas y actuar en consecuencia es uno de los actos de amor propios más nobles…

Según el sitio «El Español», publicado en 2022, se realizó un estudio científico, epidemiológico y el foco era saber cuál era el país con mayor felicidad del mundo y el primer puesto se lo llevó «Finlandia». Lo interesante de este estudio es que si bien este país ganó por unanimidad donde se entrevistaron a 7.500 personas de diferentes nacionalidades, es que en los países donde existen el mayor rango de felicidad, también índices donde las personas dicen sentirse insatisfechas, tristes, vacías, sin propósito, con miedo e incluso «infelices». ¿Paradójico no? ¿Cuál es la explicación?

Esto se debe a que si bien hay países del primer mundo como Finlandia que fueron elegidos «el país más feliz del mundo por octavo año consecutivo»; aún así tienen gente triste, frustrada, insatisfecha e incluso infelices…,porque saben que para llegar a la plenitud de la vida primero hay que llorar. Primero hay que saber escucharnos.

¿Interesante verdad?

Finlandia puede tener el índice de felicidad más alto del mundo, pero también tienen índices altos de gente insatisfecha. Gente que se expresa, que dicen lo que les pasa, lo que están viviendo, que escuchan su mundo interior con consciencia.

No hay dudas: a veces levantar la voz y pedir que nos escuchen, es un acto de amor propio y superación personal.

Reflexionemos juntas: sentirse mal y ser feliz

Son dos estados de ánimo que están compuestos del mismo material. A veces la vida nos pide que escuchemos nuestra alma para pasar a un estado de plenitud y felicidad. Sentirse bien con uno mismo es uno de los mayores regalos que nos podemos dar en esta vida. Y hoy aprendimos que más allá de lo que nos impone la sociedad, lo más importante es lo que decidimos nosotras hoy con lo que nos pasa…

Hay muchas disciplinas de bienestar emocional que nos pueden ayudar a mirar nuestro mundo interior. Pero tenemos que saber muy bien por cuál elegir. Te recomiendo el siguiente artículo que es perfecto para que des el próximo paso hacia esa plenitud:

PSICOLOGÍA, MINDFULNESS Y COACHING: ¿CUÁL ELIJO?

Y recuerda…

✨ No busques el brillo afuera. Tu cuerpo ya lo tiene. ✨