
«Si crees que es posible, estás en lo cierto. En cambio, si crees que algo es imposible, también estás en lo cierto».
¿Qué importancia le damos realmente a nuestras palabras?
Alguna vez, Henry Ford dijo: “Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”.
Es una frase repetida hasta el cansancio, pero pocas veces pensada en profundidad.
La verdadera clave de las afirmaciones con fundamento se encuentra en el poder de las palabras. Pero esto no es literal. Se trata de una dirección para tu vida. Es darte cuenta que las palabras no son decoración, sino una forma de vivir.
Entonces sabiendo esto vale la pena preguntarse: ¿qué diferencia había entre aquel Henry soñador y una mujer llena de sueños en tu posición actual? ¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que las palabras tienen poder?
Ahora bien, dejemos algo claro desde el inicio: en este artículo no vas a encontrar la típica idea de repetir frases vacías esperando que el universo haga el resto. No funciona así.
Lo que sí sabemos, y esto está respaldado por la psicología y la neurociencia, es que las palabras tienen un impacto real. Medible. ¿Lo vemos?
Qué son las afirmaciones positivas y por qué no todas funcionan
Cuando hablamos de qué son las afirmaciones positivas, muchas veces se las reduce a frases motivacionales. No te confundas. No son frases que encontrás en el muro de algún gurú de Instagram.
En realidad, las afirmaciones positivas bien utilizadas, son herramientas cognitivas muy poderosas. Son construcciones lingüísticas que influyen en tu «diálogo interno» y, por lo tanto, en tu forma de interpretar la realidad.
«Si vivimos una vida dónde siempre lo que ‘sucede afuera nos condiciona’, entonces jamás será transformado nuestro mundo interno»
Esto es una regla de tres simple para la vida. No aceptar es no querer modificar nada de lo que ya somos. Entonces ¿queremos mejorar o no?
Decir frases que no coinciden con tu experiencia puede generar lo que la psicología denomina Cognitive Dissonance. Este concepto, desarrollado por Leon Festinger, explica cómo el cerebro reacciona ante contradicciones internas.
Cuando repetís algo que no creés:
- aparece incomodidad
- tu mente lo rechaza (porque no lo vives)
- se refuerza la creencia negativa original
Por eso muchas personas dicen «esto no funciona y punto». Y tienen razón… si está mal aplicado, jamás funcionará.
Por eso es sumamente importante que las afirmaciones positivas sean creíbles para que surjan efecto. Y por sobre todas las cosas, comenzar a vivirlas.
No es lo mismo pensar:
- «Nunca me pongo nerviosa cuando me expongo al público» (en el fondo sabemos que no es cierto)
En cambio pensar:
- «Cada vez que paso al frente, me siento cada vez más segura de mí misma. Siempre es un paso adelante».
Pensarlo, decirlo, creerlo y vivirlo, es algo completamente diferente…
¿No te parece?
Diferencias entre afirmaciones y declaraciones: el punto que cambia todo
Entender las diferencias entre afirmaciones y declaraciones es clave para no caer en ese autoengaño que a veces es imperceptible…
- Afirmaciones: describen hechos que se pueden comprobar con datos. Verificables. Ejemplo: “Hoy llegué temprano como lo prometí”
- Declaraciones: abren nuevas posibilidades. Proyectan algo nuevo hacia el futuro. Ejemplo: “Voy a empezar a ser más puntual”
- Otro ejemplo de declaración: “a partir de mañana, voy a dejar ese hábito que tanto daño me hace…”
Estas diferencias entre ambas distinciones, trabajadas en el coaching ontológico, permiten separar con claridad una «realidad verificable» (comprobable con datos) de las interpretaciones que construimos en base a esa realidad…
Y cuando entendemos esta diferencia es cuando cambia completamente el punto de partida. Porque cómo mujeres cuando aprendemos a distinguir «entre lo que es y lo que decidís que sea», dejamos de reaccionar en automático y empezamos a intervenir de forma consciente…
El self-talk: el lenguaje interno que construye tu experiencia
Acá entra un concepto central: el Self-talk.
El self-talk es el «diálogo interno» constante que influye en la manera que tienes de pensar, de decidir, de actuar, de vivir…
Según la National Library of Medicine, estudios en psicología dentro del deporte de alto rendimiento los cuales fueron recopilados por la American Psychological Association, nos demuestran que el diálogo interno impacta directamente en la conducta y el desempeño de los deportistas de élite.
En este estudio realizado con 62 atletas, se observó que la forma en la que se hablaban a sí mismos llegó a explicar casi un 18% del nivel de esfuerzo que exponían en sus deportes. Es decir, casi una quinta parte del esfuerzo de una persona puede estar influida directamente por su diálogo interno.
Aquí vemos claramente que no se trata de una motivación superficial. Es una estructura mental que da resultados reales.
La base científica: cómo el cerebro responde al lenguaje
¿Y cómo ocurre todo esto?
El impacto de las afirmaciones poderosas tiene respaldo en la Neuroplasticity.
«La neuroplasticidad explica que el cerebro se adapta según los patrones que repetimos, que incorporamos y que luego «empezamos a vivir»
Esto significa que:
- lo que repetís fortalece conexiones neuronales.
- lo que sostenés en el tiempo moldea tu percepción de todo lo de afuera.
Pero hay una condición: coherencia. Sin coherencia, no hay cambio. Así de claro y de simple.
El poder real de las palabras: si lo entendemos, es dónde empieza el cambio
Las afirmaciones con fundamento no son frases bonitas ni poemas. No se trata de repetir sin sentido, sin pensarlo, sin creerlo, sin sentirlo, sin vivirlo…
Es creer de verdad para después vivir. Porque al final, no es que «lo que crees, creas».
Y como sabrás la palabra tiene poder en cualquiera de sus formas. Cuando la pensamos, cuando sentimos, cuando la decimos y cuando la vivimos.
¡Pero también cuando la escribimos!
Por eso te comparto este artículo sobre el poder de la escritura:
CÓMO ESCRIBIR PARA MEJORAR NUESTRO BIENESTAR EMOCIONAL
Y recuerda…
✨ No busques el brillo afuera. Tu cuerpo ya lo tiene. ✨
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